Me gusta pasear por la ciudad, saludar a conocidos, entrar en algún bar a tomar café…, y escuchar las conversaciones ajenas, pues aquí en Zaragoza, hay que ver como hablamos gritando todos, y yo el primero.

De cualquier forma, el ruido medioambiental nos obliga a ello, y no me refiero solo al cada vez más insoportable ruido de los coches, y sobre todo de los autobuses urbanos, camiones y furgonetas de reparto, etc., sino a los pitos de los vehículos -¡qué manía la de pitar!-, pero, sobre todo, a los acelerones de las motos, cuyos tubos de escape deben de estar estropeados o modificados, pues en ocasiones son realmente insoportables.

Soy consciente de que las ITVs, ese “impuesto” camuflado, teóricamente controlan esos ruidos excesivos de las motos, pero la verdad es que lo dudo mucho, a juzgar por los excesivos ruidos que generan al acelerar, adelantar, frenar, etc., la gran cantidad de motos y motocicletas que andan por nuestras calles, cada vez más, ante las dificultades para aparcar, el alto coste de las zonas de pago, y no digamos de los garajes, etc.

¿Controla la Policía Local esas emisiones, francamente desagradables, y contaminantes…?

Lo dudo mucho, la verdad.

Es posible, también, que parte de esos vehículos de dos ruedas “pasen” de las inspecciones técnicas de vehículos, o que se trate de motores o tubo de escape “trucados” como creo que se dice en el argot de sus conductores.

Mis conocimientos sobre la materia son escasos, por no decir inexistentes.

Es verdad que tengo el permiso de conducción de vehículos a motor de dos ruedas, pues en mi época había que examinarse aparte del permiso ordinario para conducir coches, pero también es verdad que nunca he conducido una moto, y menos por las ciudades, pues me da un miedo, o por lo menos, desconfianza.

No sé si esto que escribo es una manía u obsesión mía, pero me gustaría que otras personas que piensen igual lo expresen públicamente, a ver si nuestras autoridades toman buena nota de ello, y ordenan a la Policía Local que controle esas emisiones de sustancias nocivas para nuestra salud, y ruidos insoportables, que amenazan con dejar sordos a los que solemos pasear por esta ciudad, que es la nuestra.

Yo solo conozco el caso de Zaragoza, y Madrid, dónde la situación es idéntica, o incluso peor, al ser una gran ciudad, pero sospecho que la problemática es extrapolable al resto de España…