A efectos de analizar el mapa electoral resultante de los comicios del domingo 10 de noviembre creo que una manera sencilla y suficientemente representativa de clasificar a los diferentes partidos que han obtenido algún escaño es la siguiente:

  • Derechas: Vox, PP, Navarra Suma y Cs. Creo que sería más adecuado definirlos como “partidos no marxistas de ámbito nacional”, pues se me hace muy cuesta arriba calificar a PP y Cs de “derechas”, pero valga esa palabra para identificarlos a estos efectos.
  • Izquierdas: PSOE, Unidas Potamos, Más Pis y CUP.
  • Regionalistas: Coalición Canaria, PRC y Teruel Existe.
  • Independentistas: ERC, JxCat, PNV, Bildu/ETA y BNG. Sería mejor definirlos como golpistas y terroristas, pero es demasiado largo.

Los resultados de las elecciones a nivel nacional con esa agrupación son los siguientes:

Resultados 10-N para Toda España

 

Considerando solo a los partidos de ámbito nacional([1]) se observa que hay prácticamente un empate en votos entre las Derechas y las Izquierdas (44,3% frente a 45,5%, es decir, las Izquierdas han obtenido solo un 2,7% más de votos que las Derechas), aunque por la configuración de las circunscripciones y la aritmética de la ley D’Hondt en escaños las Izquierdas salen ligeramente más beneficiadas que las Derechas (160 frente a 153). Sin embargo, y como desgraciadamente viene ocurriendo desde 1978 por la nefasta Ley Electoral que padecemos, los Independentistas y –en mucha menor medida– los Regionalistas, con un 10% de los votos a nivel nacional, obtienen 37 escaños que indefectiblemente se ponen al servicio de los “anti España” e inclinan escandalosamente la balanza hacia la izquierda (197 escaños frente a 153).

Por el contrario, si nos fijamos solo en la “Verdadera España”, esto es, excluyendo a las dos regiones podridas de independentismo (Cataluña y Vascongadas; no excluyo a otras donde el virus ya está creciendo, como Navarra, Baleares o Galicia, pues en ellas los partidos nacionalistas, si existen, todavía son afortunadamente muy minoritarios), la situación es muy diferente:

Resultados 10-N en la Verdadera España (excluyendo Cataluña y Vascongadas)

En la “Verdadera España” las Derechas ganan claramente a las Izquierdas, tanto en número de votos (obtienen un 10% más de votos) como en número de escaños (146 frente a 132), con mayoría más que suficiente para gobernar incluso si se unieran a las Izquierdas los Regionalistas o los dos diputados independentistas que desgraciadamente ya hay en la “Verdadera España” (uno del BNG en Galicia y otro de Bildu/ETA en Navarra).

El problema, sin embargo, no viene solo de la ley Electoral y de la cantidad de votantes que tienen los independentistas en Cataluña y Vascongadas, el problema viene también porque en estas dos regiones, que disponen de casi el 20% de los escaños totales, los no independentistas son rojos en una proporción mucho mayor que en el resto de España. Los resultados agrupando esas siete provincias son los siguientes:

Resultados 10-N en la suma de Cataluña y Vascongadas

En esas siete provincias, al margen de los Independentistas, las Izquierdas multiplican por dos veces y media a las Derechas en número de votos y por cuatro veces en número de escaños (28 frente a 7), frente al “empate técnico”, como se ha dicho, en la “Verdadera España”.

¿Cómo hubiera quedado el mapa electoral si en Cataluña y Vascongadas los votos no independentistas se hubieran distribuido entre Derechas e Izquierdas igual que en el resto de España (52,4% Derechas y 47,6% Izquierdas) manteniendo los votos de los Independentistas?[2] Las Derechas hubieran obtenido 11 escaños más (6 el PP, 4 Vox y 1 Cs), perdiendo las Izquierdas 12 escaños (6 PSOE, 5 Unidas Potamos y 1 CUP) y JxCat ganaría uno en Lérida. Las Derechas, como ya ocurre en el resto de España, ganarían con claridad a las Izquierdas.

Resultados en la suma de Cataluña y Vascongadas: Nº de escaños reales
frente a simulación con las Derechas obteniendo un porcentaje de votos
no independentistas igual al del resto de España.

Si esto hubiera sido así en las provincias rebeldes, el Congreso de los Diputados habría quedado del siguiente modo:

Resultados en Toda España: Nº de escaños reales frente a simulación con
las Derechas obteniendo un porcentaje de votos no independentistas
en Cataluña y Vascongadas igual al del resto de España.

Esta nueva composición no daría todavía la mayoría absoluta a las Derechas, pero les bastaría el apoyo de los 4 diputados regionalistas y la abstención de otros 16 para gobernar; por su parte las Izquierdas necesitarían prácticamente el apoyo (no solo la abstención) de la práctica totalidad de Regionalistas e Independentistas para gobernar.

En definitiva, en una nación que mayoritariamente vota a las Derechas, dos territorios que no quieren formar parte de esa nación hacen que ganen las Izquierdas e hipotecan (si no arruinan) el futuro de todos.

Alguien dirá, y con razón, que todos estos números son sólo ciencia ficción. Lo verdaderamente relevante, en mi opinión, es descifrar por qué en las provincias rebeldes los votos no independentistas van abrumadoramente, mucho más que en el resto de España, a la izquierda. No tengo la respuesta, “doctores tiene la Iglesia” para ello, pero creo que hay al menos cuatro posibles motivos:

a) Que por razones sociológicas (mayor industrialización, más inmigración interior, etc.) los ciudadanos de esas regiones, aun no siendo independentista, sean más rojos. Sin embargo, teniendo en cuenta que son de las provincias más ricas de España, ese motivo no puede explicar más que una pequeña parte de la diferencia.

b) Que los ciudadanos de esas provincias tengan “miedo físico” (i.e. por su integridad física) si se identifican como “derechistas” o votan a las Derechas y se abstengan.

c) Que esos ciudadanos, obnubilados por la presión nacionalista en la que viven y por la violencia de los independentistas, a pesar de no ser de izquierdas piensen que una solución al problema “dialogada” y blanda, (propuesta por las Izquierdas) es mejor que una solución firme (propuesta por las Derechas).

d) Finalmente, que las Derechas no hayan hecho bien su trabajo en esas provincias, renunciando de entrada a transmitir su mensaje y a tratar de convencer a los votantes.

Sobre el primero poco se puede hacer, pero sobre los otros tres hay mucho que hacer: desde garantizar la libertad de los ciudadanos para que puedan expresar libremente su opinión mediante el voto, hasta dedicar más tiempo y recursos a estas provincias por los partidos de las Derechas, pasando por desmontar todas las mentiras que bombardean a la población de esas regiones haciéndoles creer que la única solución posible al “conflicto” pasa por ceder al chantaje. Tanto PP como Vox (y Cs en tanto en cuanto sobreviva al batacazo) deben aplicarse y tomarse como primera prioridad recuperar el voto no independentista de esas provincias. Mientras no lo consigan es casi imposible que sean capaces de obtener la mayoría necesaria para gobernar España y dar el golpe de timón que tanto necesitamos.

Sobre la imprescindible reforma de la Ley Electoral, reforma sin la cual el conjunto de España seguirá rehén de los que quieren destruir nuestra Patria y separarse de ella, hablaremos otro día.

 

P.D. Este artículo se lo dedico a los que, como yo, creen que en este mundo en que nos está tocando vivir las únicas certezas se encuentran en los tratados de Matemáticas y en las Sagradas Escrituras; solo ellos habrán llegado a leer hasta aquí.

 

 

[1] Salvo Más Pis, que aunque dice que tiene vocación nacional solo se presentó en 17 provincias, y la CUP, que solo se presenta en Cataluña y que es opinable si se le mete en el la secta de la Izquierda o en la de los Independentistas, pero las conclusiones son exactamente las mismas.

[2] Metodología: Para cada provincia se ha tomado la suma de votos de las Derechas y las Izquierdas, sin modificar los votos Independentista. Esos votos no Independentistas se han repartido entre los dos bloques en la misma proporción en que se reparten en el resto de España (52,4% Derechas/47,6% Izquierdas). Los votos que se asignan a cada uno de los dos bloques con este criterio se reparten entre los partidos que conforman cada bloque en proporción a los votos reales obtenidos por ese partido en esa provincia.