Durante los últimos años Callosa de Segura, pequeña, industriosa y encantadora localidad alicantina, cobró merecido protagonismo por la numantina resistencia de la mayoría de sus ciudadanos a la repugnante, sectaria y estúpida persecución anticatólica que desde la alcaldía llevó a cabo el nuevo Frente Popular formado por el PSOE y Podemos; bueno, nuevo, nuevo, lo que se dice nuevo no tanto, porque sus formas y fondo son tan viejo, rancios y totalitarios como aquel de tan infausta memoria histórica.

 

Dicho Frente Popular no sólo derribó con premeditación, nocturnidad y alevosía la cruz que, junto a la pared de la parroquia, presidía la plaza del pueblo desde los años cuarenta en recuerdo de la veintena de falangistas vilmente asesinados al comienzo de la contienda 1936-39, sino peor aún, porque “valientes” estos frentepopulistas de hoy como los de antaño, la emprendieron con una anciana, Teresa, por el siempre hecho de que desde el balcón de su casa proyectaba un haz de luz con la forma de la cruz profanada en la pared de la iglesia. Y es que los marxistas, en sus dos vertientes, la socialista y la comunista, o sea, el PSOE y ahora Podemos, han sido siempre muy bravos cuando se trata de mujeres, niños y ancianos y hombres, pero éstos indefensos en checas y “paseos”.

 

Pues bien, en Callosa el Frente Popular ha caído democráticamente víctima del pacto municipal cerrado, como todos in extremis, entre PP y Ciudadanos; esta es la noticia.

 

Ahora la cuestión es la siguiente: ¿repondrán los nuevos ediles la cruz que se deteriora en un sucio almacén municipal si es que aún existe? ¿lo harán como debe ser, es decir, con todos los honores? ¿acudirá el obispo de turno? ¿y la Guardia Civil que colaboró en tan villano acto?

 

Sabemos que en el PP militan no pocos de los heroicos y ejemplares miembros de la Plataforma de Defensa de la Cruz de Callosa que han protagonizado una resistencia numantina digna de todo encomio durante estos años. ¿Serán capaces ahora de hacer honor a tanto esfuerzo? Es decir ¿cuánto van a tardar en reponer la cruz? Porque van a reponerla… ¿verdad? Esa era la promesa.

 

Si la cruz no se repone estaremos, otra vez, ante una prueba más de una de las peores enfermedades que nos corroe desde hace varias décadas, esa por la que lo que hace el marxismo totalitario no lo corrigen los otros cuando llegan al poder, sino que incluso lo consolidan, como ha ocurrido tantas veces y en asuntos determinantes como el aborto, la ideología de género, la “memoria” histórica, la ley electoral, las transferencias educativas a las autonomías y un muy largo etcétera; y ello incluso cuando han contado con mayorías absolutas.

 

Callosa vuelve a adquirir un protagonismo y simbolismo de primer orden. O la cruz es repuesta por PP y C,s en el mismo lugar y con la mismas características a como estaba y además de inmediato y con todos los honores, o ambos quedarán de nuevo en evidencia y marcados para siempre y, peor aún, los admirables defensores de la cruz que militan en el PP más que defraudados, incurrirán en traición por colaboración con los enemigos de Dios y España.

 

Aquí, señoras y señores, no hay medias tintas, ni excusas, ni posibilidad de componendas. Ahora es el momento de sentar precedente como se hizo con tan firme resistencia. La cruz de Callosa debe volver a su lugar y ya.

 

Es más, ya están tardando. Es de justicia a Dios, a España y a Callosa.