Conocido el contenido de la Sentencia del Tribunal Supremo 459/2019, de 14 de octubre, que impone penas de prisión a los líderes del secesionismo catalán por varios delitos, entre los que destaca el de sedición, muchos son los que decidieron acudir a manifestaciones contra las condenas fijadas. Es algo curioso pues, según la resolución citada, la preparación de la independencia de Cataluña fue “una mera ensoñación del autor o un artificio engañoso creado para movilizar a unos ciudadanos que creyeron estar asistiendo al acto histórico de fundación de la república catalana y, en realidad, habían sido llamados como parte tácticamente esencial de la verdadera finalidad de los autores”, que “no era otra cosa que la estratégica fórmula de presión política que los acusados pretendían ejercer sobre el Gobierno del Estado”.

 

Se han visto ya numerosas reacciones violentas ante la Sentencia del Tribunal Supremo 459/2019 y no es difícil llegar a la conclusión por la que puede afirmarse que los incidentes se irán agravando, pues los que hablan y gritan por la independencia de Cataluña son los suficientes para hacer bastante ruido, cortar las carreteras y las vías de tren y colapsar un aeropuerto, aunque, hay quien reacciona con ingenuidad o malicia y dice que obran pacíficamente, aunque ello no resulte verosímil a la luz de las circunstancias que se están pudiendo observar.

 

Muchos ciudadanos de Cataluña llevan años siendo engañados y manipulados como marionetas para manifestarse, agredir en las calles y sufrir cargas policiales en nombre de unos pocos que, con una brutal demagogia, hablan de la democracia cuando realmente no pretenden proteger los intereses de la mayoría de los ciudadanos catalanes, pues su única finalidad es poder controlar un territorio en el que algunos tengan la posibilidad de no responder por sus actos por estar por encima de la ley y de los demás. Ahora, aquellos que fueron animados por irresponsables dirigentes políticos para movilizarse han quedado fuera del ámbito de control de personajes que, como Quim Torra, no pensaron en las consecuencias de las decisiones que pudieran adoptar para alcanzar sus objetivos.

 

Los secesionistas catalanes más radicales no se detendrán hasta conseguir la independencia para lograr la satisfacción de los intereses de unos pocos sacrificando el bienestar de la mayor parte de los que viven en la Comunidad Autónoma catalana, así que es necesario que la Sentencia del Tribunal Supremo 459/2019 se ejecute en sus estrictos términos y que, en próximos procesos judiciales, se impongan las penas que correspondan, incluyendo las que puedan merecer los que terminen siendo reos de rebelión en un futuro próximo. Mientras tanto, habrá que descartar la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional e ir pensando en declarar el estado de sitio en Cataluña conforme al artículo 116.4 de la Constitución, que establece que el “estado de sitio será declarado por la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, a propuesta exclusiva del Gobierno”, determinándose en el artículo 32 de la Ley Orgánica 4/1981 que se adoptarán sus medidas cuando “se produzca o amenace producirse una insurrección o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España, su integridad territorial o el ordenamiento constitucional, que no pueda resolverse por otros medios, el Gobierno, de conformidad con lo dispuesto en el apartado cuatro del artículo ciento dieciséis de la Constitución, podrá proponer al Congreso de los Diputados la declaración de estado de sitio”.