Las autonomías deberían ser suspendidas todas, algunos lo llevamos diciendo desde 1978, otros se han subido al carro recientemente, aunque eso sí, en cuanto han tocado moqueta en los parlamentos autonómicos, ¡qué casualidad!, ya se han olvidado de este tema bien porque no quieren morder la mano que les da de comer o simplemente porque no sentían lo que decían.

 

Y deberían ser suspendidas todas, unas por unos motivos y otras por otros, y otras, como el caso de Cataluña, por todo a la vez, porque el Estado autonómico es un cáncer para España. Además, un cáncer en triste estado de metástasis, ya que las autonomías crean problemas casi irresolubles que antes no existían y convierten en casi irresolubles los problemas que ya existían.

 

Pero esto no es accidental, las autonomías no es que se hayan gestionado mal, o haya habido unas deficiencias en su funcionamiento, no, las autonomías se crearon por los enemigos de España que urdieron esta nefasta constitución del 78, precisamente para esto, para destruir la nación española. Es decir, está ocurriendo lo que los enemigos de España querían que ocurriera cuando nos impusieron las autonomías, incluso está ocurriendo en un periodo inferior al tiempo que ellos se habían marcado porque han contado con la inestimable ayuda del pueblo español que permanece impasible le hagan lo que le hagan.

 

Si todas las autonomías deben ser suspendidas, la situación actual de Cataluña es caótica en todos los aspectos. El separatismo está utilizando el dinero, el poder y las instituciones que le ha regalado la democracia española para acabar con España, y sabe que para ello necesita que ese caos sea generalizado, no exclusivamente en lo que afecta a la unidad de España, que es gravísimo, sino en todo lo relacionado con la degradación de la convivencia.

 

No es casualidad que en Cataluña, además del separatismo, reine, pero no sólo ahora, desde los tiempos del honorable Pujol, la corrupción institucional, la delincuencia domina las calles o que sea de las regiones con más inmigración en general y con más inmigración islámica, que es la más conflictiva, en particular. No es casualidad que los dirigentes políticos de Cataluña sean presuntos delincuentes, de hecho, ya son cuatro los presidentes de la Generalidad que han sido procesados y, no es casualidad, que ninguno de ellos esté en la cárcel porque todo el régimen del 78 es cómplice de esta situación, y los mantiene en libertad porque son de los suyos.

 

Y centrándonos en la delincuencia que asola Cataluña, pero, desgraciadamente, no sólo Cataluña, hay que ser francos y decir las cosas cómo son, nos llamen lo que nos llamen: ¡La delincuencia está directamente relacionada con la inmigración!.

 

La mayoría de los delitos los cometen los inmigrantes o españoles de origen inmigrante, ya que aquí le regalamos la nacionalidad y el DNI español a todo el que ha llegado a nuestro suelo, aunque haya llegado y se haya quedado en España de forma ilegal, bueno, se les regala a ellos y a sus descendientes.

 

La mayoría de los presos que están en las cárceles son extranjeros o de origen extranjero.

 

La mayoría de los delincuentes reincidentes son inmigrantes o de origen inmigrante.

 

La mayoría de los menores de edad delincuentes son extranjeros o de origen extranjero.

 

Y toda esta mayoría delictiva de inmigrantes ocurre cuándo esa población inmigrante todavía es minoría dentro de la población española, por lo tanto, la relación entre delincuencia e inmigración es clara y diáfana, pero como está prohibido siquiera insinuar esta relación, los datos no se exponen con esta claridad que estoy planteando yo ahora mismo.

 

Además, los medios de comunicación omiten intencionadamente la nacionalidad y origen de los delincuentes y nos llaman racistas y xenófobos a los que denunciamos esta manipulación y la relación directa entre inmigración y delincuencia, denuncias que llevamos décadas haciendo los de siempre, es decir, mucho antes de los que se han subido al carro de la denuncia últimamente y antes militaban en partidos desde los que se nos llamaba xenófobos y racistas por decir lo mismo que dicen ellos ahora.

 

No hace falta que haya MÁS policía en las calles para acabar con la delincuencia, lo que hace falta es que haya MENOS delincuentes en las calles. Y esto se consigue:

 

- Cerrando las fronteras, ni un inmigrante más mientras dure esta situación.

- Expulsando a los inmigrantes ilegales y expulsando a los legales que delincan.

- Y endureciendo las penas a los delincuentes reincidentes, a todos, sean españoles o extranjeros, pero que, curiosamente también, son en su mayoría extranjeros.

 

¿Se van a tomar estas medidas? No, ninguna de ellas porque no hay intención de solucionar ni este problema ni ningún otro que afecte a la destrucción de España. No nos cansaremos de decirlo, no es que el sistema tenga fallos, el fallo es el sistema.