El que fue Jefe del Gabinete de Propaganda en los últimos tiempos de la Guardia de Franco y redactor del diario del Movimiento ARRIBA, don Fernando ÓNEGA, en una tertulia de las cadenas del agit-prop ha dicho que: “la sentencia del Tribunal Supremo a favor de la exhumación de Franco era una victoria de la democracia”.

Hay frases de aparente relumbrón que son trucadas, solo tienen el humo de la oquedad, la estupidez de la intencionada burla a falta de razones y de un respeto mínimo a la historia de las glorias verdaderas.

Eso solo es el recurso de los ineptos, traidores, cobardes, pasotas y revanchistas de cabezas vacías, incapaces de crear héroes o sabios.

Las generaciones más jóvenes no pueden imaginar cómo era la vida en España desde 1936… El Frente Popular de socialistas, comunistas, anarquistas y separatistas se hicieron con el poder a través de elecciones fraudulentas, y esa piara de ateos, vagos y maleantes al servicio del comunismo, proclamaba la lucha “por la democracia”, quemando Iglesias y martirizando sacerdotes y religiosas en odio y extinción de la sacrosanta religión católica, y destruyendo más de 20.000 templos con su irrecuperable patrimonio artístico y religioso.

El estalinista Largo Caballero dijo que “la revolución que queremos, solo puede obtenerse por medio de la violencia”.

Fue el providencial Caudillo Francisco Franco quien sí trajo la victoria contra esa democracia roja.

 

¿Quién ha vencido a quién…?

El levantamiento del 18 de julio no se realizó contra un gobierno legítimo, como dicen los socialistas y separatistas antiespañoles, sino contra un desgobierno revolucionario, foráneo, aniquilador del ser de España y de sus esencias más valiosas, como nación heraldo de la fe católica, imperial y evangelizadora de medio mundo, y envidia del otro medio.

Por eso somos el punto de mira de todas las sectas secretas, poderes del rostro oculto y la avasalladora masonería, ya perseguida por Franco y profeta del peligro constante de la civilización cristiana.

Él fue quien trajo la verdadera victoria de la democracia (voceada por las hordas satánicas), no se equivoque, señor Ónega…, y no fue demócrata.

Él fue quien elevó a España a la 8ª. potencia mundial y ustedes, los demócratas, la han rebajada a la 14ª…, y no era demócrata.

Él fue quién nos libró de la segunda Guerra Mundial, mientras ustedes pasean las tropas españolas por medio mundo, menos por el suyo…, y no era demócrata.

Él fue abandonado por las embajadas extranjeras, que al poco de marchar volvieron ante el prestigio que España se granjeaba ante el mundo…, y no era demócrata.

Él fue el que creó la clase media, que en 1975 ascendía al 56% de la población, y ustedes la han rebajado al 43%..., y no era demócrata.

Él fue el que con tres millones de euros (en 1975) fue capaz de edificar y levantar las ruinas de una España empobrecida por la guerra no civil, sino de Cruzada Nacional (la undécima, según el Vaticano), y ustedes ahora con 122.083 millones de euros no ganan para mantener la dictadura del parasitismo autonómico y foráneo…, y no era demócrata.

Él fue el que solo tuvo 700.000 funcionarios, y ustedes ahora “necesitan” más de 3.000.000 de empleados públicos. Exactamente el doble que Alemania, que, encima, tiene el doble de la población española, más de ochenta millones de habitantes…

Él fue quien ayudó a las familias numerosas con una natalidad de 2,8 hijos por matrimonio, y sin inmigrantes, mientras que usted han rebajado la natalidad al 1,27 por matrimonio, lo que imposibilita el sostenimiento de la población, dedicándose, encima, a ayudas a los inmigrantes extranjeros, en lugar de a las madres españolas…, y no era demócrata.

Él fue quien hizo los Acuerdos con la Santa Sede, y fomentó la vitalidad católica de España, haciendo intocables los Templos, mientras que ustedes quieren profanar su Templo y su Sepultura: ¡se ve que ustedes son demócratas!