¿Qué es la Tradición y para qué sirve?

 

Dicho en lenguaje sencillo, la Tradición es el conjunto de normas, historias y costumbres que conserva un pueblo y que transmite de padres a hijos.

 

Sirve para que ese pueblo tenga una identidad en la que se reconozcan cuantos a él pertenecen, sirve para mantenerlo unido, sirve para que no sea fácil engañarle, porque tiene algo firme y cierto con lo que comparar lo que se le propone y juzgar si es aceptable o no.

 

La transición del régimen de Franco a la democracia fue liderada por personas con un deseo apremiante de borrar su pasado, pues sus personalidades políticas habían sido forjadas en y por aquel régimen.

 

Y toda la fuerza del Estado se aplicó a denigrar todo lo anterior, como si España fuese una nación nueva, llegada al mundo gracias a la Constitución de 1978.

 

No había que dejar rastro de nada previo a esa fecha, y así la Tradición española dejó de existir, y el adjetivo “tradicional” se utilizó para desprestigiar todo aquello a lo que se aplicase.

 

Pero toda nación necesita un elemento que la mantenga unida y que de apariencia de solidez al edificio patrio, aunque se esté cayendo a cachos.

 

Y este elemento, el elemento clave que ha mantenido unidas a las distintas facciones que se han repartido el poder en España ha sido la corrupción. La corrupción durante estos años no ha tenido nada que ver con la clásica picaresca española, no, ha sido un acontecimiento planificado, consciente, brutal, envilecedor, esencial para mantener esta apariencia de nación en la que habitamos.

 

Durante cuarenta años, la Tradición que une y ennoblece ha sido sustituida por la corrupción que disgrega y envilece.

 

De esta situación se han dado cuenta muchas personas, pero muy pocas son las que han elevado su voz con brío para denunciarla. El que protesta no entra en el banquete.

 

Quiero recordar a propósito la honestidad de Julio Anguita, que, comprendiendo cuál era la naturaleza de este gran engaño, exhortó a sus partidarios para que votaran al partido más honesto, aunque fuera de derechas. Supongo que esa recomendación de Julio Anguita hizo que sus seguidores votaran en blanco.

 

Pero ni siquiera la corrupción basta ya para mantener la apariencia de que el edificio sigue en pie. Y si la corrupción ya no basta, y no existe el dique de la Tradición para frenar las aguas desbordadas, ¿cómo se va a mantener unida España?

 

Gracias a ti. A España solamente puedes salvarla tú. Recuerda y recupera nuestra Tradición, que nos enseña que siempre han sido hombres sencillos quienes han salvado a España en sus momentos más críticos. Sí, aunque no seas consciente de ello eres imprescindible para salvar a España.

 

Primero tienes que votar. A quien sea, pero votar. Solamente con tu voto podremos salir del estercolero en que vivimos. Ya sé que no hay ningún partido político que te satisface plenamente. Da igual, vota al que menos te disguste, pero vota. Los más corruptos son los que más se alegrarán de que no lo hagas. Estarán encantados al verte alejarte de las urnas. No les sigas su juego y vota.

 

En segundo lugar, no votes a los de siempre, a los que siempre has votado. ¿Vas a votar a los que durante tantos años han estado expoliando a España? Vota a otros partidos, compartas o no compartas su ideología. Sigue el consejo de Anguita: vota a quien sea con tal de que sea honesto.

 

En tercer lugar, no creas en la gran mentira del voto inútil. Tu voto siempre es útil, aunque vaya a un partido pequeño y pienses que no va a conseguir ninguna representación. Nuestros votos son los que hacen grandes a los partidos pequeños. El criterio para elegir un partido al que votar no es su tamaño, es su honradez.

 

La Tradición española es gloriosa.

  

Siéntete orgulloso de ella.

 

Y recuperala con la fuerza explosiva de tu voto.