Es francamente sorprendente la capacidad de la izquierda española para olvidar viejas promesas, violar viejas posiciones y manipular la información para ocultar los contínuos patinazos de sus miembros más destacados. Para ello es fundamental, como bien reza la doctrina castro-chavista, apoderarse de los medios y neutralizar el aparato judicial - operación, ésta última, ya iniciada con el desvergonzado nombramiento de la nueva Fiscal General del Estado, la ex-Ministra de Justicia, abogada de la "información vaginal".. Uno de los últimos ejemplos en el que los medios han actuado al unísono para tapar un embolado ha sido el de la trágica deflagración en la Petroquímica de Tarragona, tema que fue sembrado y abonado con fruición en los medios - para mermar el impacto de las declaraciones oficiales sobre el llamado "pin parental", en el que los socialistas están metiendo la pata hasta la ingle - hasta que, descubriendo que lo de Tarragona podría volverse contra ellos, lo han eliminado y olvidado por completo tanto en RTVE como en los demás medios afines.

Y es que están intentando silenciar su indirecta complicidad en el desastre por nombrar como gerente de la empresa a un sindicalista conocido por su desprecio de las normas de seguridad y los protocolos de reacción ante imprevistos. En efecto, el gerente de la Petroquímica de Tarragona, máximo responsable de la misma, no es otro que JOSE LUIS MORLANES, ex-secretario general de UGT del Baix Llobregat, ex-Teniente Alcalde de Urbanismo del Partido Socialista de Cataluña (PSC), ex-presidente socialista del Consell Comarcal del Baix Llobregat y miembro de la Ejecutiva del PSC. Casi nada. Rojete por los cuatro costados. Un simple liberado sindicalista para gobernar el complejo mundo técnico de una planta petroquímica. Y, para más INRI, resulta que - según se comenta en la zona - la actuación del fulano como sindicalista habría provocado la ruina de la mitad de las empresas industriales del Baix Llobregat, y en su actual posición como Gerente de la Petroquímica de Tarragona - cuya deflagración ha causado muertos y heridos - habría sido sancionado nada menos que cuatro veces (eso sí, con la mínima, que entre socialistas no se hacen daño) por su desprecio de las Normas de Seguridad en el Trabajo en perjuicio de sus propios trabajadores. Los socialistas pusieron a esta perla al frente de la Petroquímica, sin que conste ninguna preparación técnica ni experiencia en la materia, y son por ello responsables subsidiarios de las barbaridades que su pupilo haya podido cometer.

Pero lo del fulano de Tarragona no es más que un grano de arena en el arenal de la incompetencia y la desvergüenza socialista a la hora de gobernar y - sobre todo - a la hora de intentar contener a las mentes cochambrosas y degeneradas del personal que Moncloa ha heredado de Podemos para evitar que los comprometan en exceso; una tarea condenada al fracaso más estrepitoso que catalizará su desastre electoral en los siguientes comicios. Uno de los casos más recientes es el nombramiento de la podemita Beatriz Gimeno como directora del Instituto de la Mujer, una degenerada que aboga por la penetración anal de los varones como receta infalible de igualdad entre los sexos y que, ya en 2003, aprobaba el incendio de iglesias y los asesinatos de católicos como medidas de control social. No le va a la zaga Boti García, la nueva directora general de Diversidad Sexual y LGTBI - muy "diversa" ella, por cierto - ex-esposa de Beatriz Gimeno, casadas en 2005 y ya divorciadas - que ha confesado haber mantenido relaciones sexuales con una menor. Y nosotros, pobres ingenuos, que creíamos que el delito de estupro estaba penado y parece ser que no lo está. Claro que ahora dirán que sólo hay estupro si hay penetración, pero no si el acto se limita a un vulgar y grosero tortilleo entre lesbianas. O se les ocurrirá cualquier otra cosa, como está ocurriendo en el candente caso del "pin parental" para el que las ministras de Sánchez ya no saben qué inventar con tal de callar al adversario.

Y el adversario de semejante barbaridad - la de que, según la ministra Celáa, los hijos no pertenecen a los padres sino al Estado, la vieja doctrina marxista-leninista para adoctrinar a la infancia desde su más tierna edad - no es otro que esa población española que, hagan lo que hagan los sociatas, nunca dejará que sus hijos sean indoctrinados en la Ideología de Género, el ateísmo, las prácticas LGTBI y una educación sexual totalmente pervertida. El portavoz Abalos y el par de ministras designadas para convencer a las masas intentan hacer creer que las enseñanzas extra-ordinarias, complementarias, que los alumnos y sus padres tendrán que tragar les guste o no, son parte del curriculum educativo y por ello - argumentan - constituyentes de un supuesto Derecho Infantil al que los padres no pueden oponerse. Gran mentira, puerca falacia. Se trata de cursillos extra-curriculares, como los aplicados por el independentismo catalán para indoctrinar a las nuevas generaciones, sobre temas de sexualidad LGTBI, feminismo y muy posiblemente (nos jugamos el bigote) la falaz Memoria Histórica que sociatas y comunistas están decididos a implantar sea como sea. De salir adelante sin que la heróica oposición de los padres españoles lo impida, pronto veremos a centenares de "chiringuistas" sociatas, comunistas y podemitas, muchos de ellos maricones, lesbianas y machorras feminazis, impartiendo clases con el fin último de amoldar la mentalidad de los pequeños a las consignas de la extrema-izquierda. Es el colmo de la desfachatez que Abalos aún diga que "Casado y el PP pretenden impedir el derecho de los niños a educarse" y que RTVE y medios afines le hagan coro acusando a VOX de inspirar esta rebelión.

Y ya que mencionamos a VOX, no dejemos de expresar nuestra sorpresa ante la reacción negativa de la "naranjita" Begoña Villacís que ha tomado posición en contra de dicha iniciativa con tal de no agitar las aguas de la Asamblea de Madrid, cuyo gobierno pende de un pelo y podría irse al carajo en cuanto a VOX se le inflen los cataplines. La Villacís parece haber olvidado lo que le ha ocurrido a Rivera y su "naranjita-veleta" y no es capaz de asimilar que, como siga torpedeando a la derecha en su oposición a la peste bubónica que nos ha caido encima, ella y su partido tienen los días contados.

Esta legislatura, sin duda, se presenta muy movidita, tanto a nivel regional como nacional, con unas cuentas que no salen, unas medidas que no cuajan, una política para Cataluña-Vascongadas que puede estallarle a Sánchez en toda la boca, y un sinfín de patinazos a manos de activistas en altos cargos que apenas saben hacer la O con un canuto. Pobre España, pobre.