El 31 de octubre de 2018, la Princesa Leonor al cumplir los trece años de edad, en sus primeras palabras públicas en un acto oficial, leyó el artículo 1 de nuestra Constitución y nos recordó, que en 1978, España se constituyó en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado y que la forma política del Estado español es la Monarquía Parlamentaria.

Según el índice de democracia -es una clasificación hecha por la Unidad de Inteligencia de The Economist- a través de la cual se pretende determinar el rango de democracia en 167 países, España está en el selecto grupo de las democracias plenas, por delante incluso de democracias como la de Estados unidos, Francia o Italia.

Para mí, dicha forma política del estado español, con enormes deficiencias por las injerencias continuas de los partidos políticos en el poder judicial en el caso de España, es la menos mala de todas las conocidas en los países democráticos, pues existe un Jefe del Estado, el Rey, independiente políticamente, no sometido a las urnas, únicamente a la Constitución y por ello, no sujeto a intereses políticos, personales, partidistas o puntuales.

El Rey Felipe VI ha sido formado magníficamente desde su nacimiento para ejercer tamaña función -mejor preparado que la inmensa mayoría de la clase política actual, por no decir, toda- tiene conocimiento de idiomas y es el monarca mejor preparado de la historia de España.

Felipe VI estudió preescolar, EGB y BUP en el Colegio Santa María de los Rosales, allí fue tratado como un alumno mas y sin ningún privilegio respecto del resto de sus compañeros. Se trasladó a Canadá para cursar COU, en concreto al Lakefield College School. Realizó la carrera militar en la Academia General Militar de Zaragoza, en la Escuela Naval Militar de Marín y en la Academia General del Aire de San Javier, recibiendo por ello los despachos de Teniente de Infantería, Alférez de Navío y Teniente de la Aviación. Se licenció en Derecho en un centro público como la Universidad Autónoma de Madrid, donde también cursó asignaturas de Ciencias Económicas para aumentar su formación. Hizo un máster en Relaciones Internacionales en la Edmund Walsh School of Foreign Service de la Universidad de Georgetown en Washington D.C. Es piloto de helicópteros, con aptitud para el vuelo instrumental en el 402 Escuadrón de las Fuerzas Aéreas del Ejército del Aire. Está en posesión de las alas de piloto de helicópteros del ejército de Tierra y de la Armada. En 1999, cursó un año de Actualización de Conocimientos en Materia de Seguridad y Defensa.  Hasta su proclamación como rey, ostentaba los cargos de Teniente Coronel del Cuerpo General de las Armas del Ejército de Tierra de Infantería, Capitán de Fragata del Cuerpo General de la Armada y Teniente Coronel del Cuerpo General del Ejército del Aire.​ Además, a los 18 años de edad, realizó su instrucción como guardiamarina en el buque escuela Juan Sebastián Elcano. Sus clasificaciones en el Campeonato Mundial de Vela en la clase Soling, le permitieron ser seleccionado para participar en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 en dicha clase, donde su embarcación fue sexta, logrando así un diploma olímpico. En 2014, al ser proclamado Rey, se convirtió en Capitán General de las Fuerzas Armadas Españolas, es decir, del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire.

La Corona no se debe a ningún partido político, se debe a la Constitución y cuando los políticos no están a la altura del momento y, las circunstancias así lo exigen, estando en peligro la unidad de España o la Constitución, como ocurrió con el intento de golpe de estado del 1 de octubre de 2017, el Rey dio un golpe en encima de la mesa, a pesar del desacuerdo del presidente del Gobierno Mariano Rajoy que, le desaconsejó hacerlo. Felipe VI a través de la televisión, lanzó un mensaje de tranquilidad al desasosegado pueblo español, garantizando la unidad de España, dando sosiego a los habitantes de Cataluña que no se sentían separatistas, indicándoles que no se les abandonaría y gracias al cual, los políticos tuvieron que reaccionar, no quedándoles mas remedio, que aplicar el artículo 155 de nuestra Carta Magna, cesando al Gobierno en pleno de la Generalidad de Cataluña y evitando así, la culminación de la independencia de Cataluña.

Fue una aplicación muy suave del artículo 155 de la Constitución española, únicamente para convocar elecciones. El PP no se atrevió a más.

Javier Maroto -uno de los actuales hombres de confianza de Casado, con muchísimo poder en el actual PP, y una de las personas de confianza de Mariano Rajoy que estuvo en la negociación del 155- tiene la caradura de decirnos que no se pudo aplicar mas duramente porque Ciudadanos y PSOE no quisieron, MENTIRA, fuisteis unos cobardes, no necesitabais al PSOE ni a Ciudadanos, teníais mayoría absoluta en el Senado.

Argumenta falsamente con escusas de mal pagador, que querían aplicarlo con mucho consenso, el intento de consenso y el intentar contentar a los nacionalistas, nos ha llevado hasta la actual situación de emergencia nacional.

El gobierno debe gobernar por el bien de España, independientemente de si hay consenso o no. Continuamente se aprueban leyes sin el consenso de la mayoría de los partidos políticos y no pasa nada, quien decide en democracia, es la mayoría del parlamento, no el consenso del parlamento.

Gracias a Vox entre otros, y aquel acto valiente de Felipe VI que estuvo a la altura del momento, al contrario que el resto de partidos políticos incluidos el PP, Ciudadanos, PSOE, PODEMOS y los partidos separatistas, se juzgó y condenó por sedición a los golpistas. VOX ejerció la acusación particular porque fue el primero que interpuso una querella contra los golpistas, el único partido que ha defendido sin ambigüedades ni complejos la unidad de España.   

¡¡¡VIVA ESPAÑA y VIVA EL REY!!!