Los señoritos de pan “pringao” del PP y C,s tratan a VOX como a esa tata de las viejas familias de oropeles decadentes, a la que un golpe de fortuna (la lotería o la venta de unas tierras en el pueblo) ha situado, en la vetusta casa en la que lleva años sirviendo, en una situación de superioridad económica sin abandonar su asumido status de servidumbre. Es ella la que llena la despensa y paga las facturas del sastre y el camisero de los señoritos, pero sigue comiendo en la cocina coronada con una cofia que es el emblema de su posición social en la “familia”.

 

Los señoritos perdis del PP y C,s son el último rastrojo de la derecha sociológica española. Y como todos los fines de raza, se han dedicado a dilapidar su patrimonio creyéndose aún investidos de una legitimidad de origen que, voluntaria y cobardemente, pusieron en almoneda para mimetizarse con el signo de los tiempos: el estúpido progresismo de la izquierda. Mientras ellos hacían el gilipollas, la vieja tata mimaba en la cocina el recuerdo de los padres y los abuelos de los señoritos tarambanas a los que, quieras que no, les sigue teniendo ley y cariño porque les cambió los pañales y porque el señor (que no señorito) la dio de alta en la Seguridad Social, le fijó un sueldo decente con pagas extras, la alfabetizó y le otorgó un respeto personal y profesional que, alejado de los falsos compadreos del igualitarismo social, era la evidencia de la dignidad de los dos: del señor y de la tata.

 

Hoy los señoritos botarates del PP y de C,s necesitan el patrimonio de la tata para no perder sus privilegios en el Country Club de la política. La necesitan, pero no la quieren a su lado. Negocian con ella ofreciéndole las migajas silentes de una “recompensa” que no debe salir de los fogones de la cocina, no vaya a ser que nuestros pares europeos nos retiren el saludo en Bruselas y en París. La necesitan porque el franquismo sociológico, la derecha de los señores que compartían la misma dignidad, llevaran mono o esmoquin, le ha confiado a la vieja tata un patrimonio electoral del que los señoritos progres no pueden prescindir. Por eso el novio de Malú le dice al caniche de Aznar que adoptó Rajoy: “toca la campanilla, Pablo, para ofrecerle a VOX cualquier bagatela pero sin que se quite la cofia, que Macron es muy puntilloso con el servicio de derechas que vota a Lepen”