Ya estaba tardando Pedro Sánchez, el cipayo de George Soros, en levantar la manita para hacer la puja más alta por el Open Arms en esa suerte de galería Sotheby`s de subasta de inmigrantes ilegales, sin más destino en España que el top-manta, la prostitución de polígono, carretera y cubata de garrafón y, por supuesto, la pulserita de pensión completa en todos los servicios de la Seguridad Social, además de barra libre en la intendencia de subvenciones del Estado Autonómico para que al inmigrante ilegal no le falte de “na” en esta tierra de promisión en la que hay leche y miel para el que llega en patera, en los bajos de un camión, saltando la valla de Melilla o en la cubierta de las naves corsarias de Soros, y paro, salarios de mierda, régimen laboral semiesclavista e hiperpresión fiscal para los nativos españoles condenados, en el mejor de los casos, a ver cómo sus hijos zarpan en silencio para buscar el pan y la prosperidad en las antípodas, mientras los que atracan (nunca mejor dicho) ilegalmente en nuestros puertos son recibidos con banda y música por las autoridades que están obligadas a vigilar y guardar las fronteras para que nadie entre de matute.

Bueno, pues el pagafantas de Soros en España, Pedro Sánchez, ya ha levantado el dedito para que el penúltimo (nunca hay un último) cargamento de inmigrantes ilegales atraque en el puerto de Palma porque el italiano Salvini es muy malo y él, además de guapo, es bueno, buenísimo, arcangélico. No obstante, en esta ocasión ha esperado más de lo prudente con una doble intención: aguardar a ver si italianos y griegos se rilaban ante la presión mediática internacional, y ablandar, aún más si cabe, el corazón de los españoles (el pueblo más llorón de la Tierra) con la melopea de los Telediarios y sus quince minutazos, dos veces al día, de Open Arms. Al final, Pedro Sánchez, el monaguillo del Padre Ángel (el chamán de los progres), ha conseguido lo que buscaba desde el principio: satisfacer a su amo y mecenas, George Soros, aparecer ante sus votantes como una suerte de Virgen del Carmen pagana y laica, y recibir un elocuente beso en forma de piropo universal de ese gilipollas multimillonario que antaño fue Oficial y Caballero, y que hoy no es más que un ñoño, caduco y chocho Richard Gere. Y eso, a los votantes del PSOE, pero también del PP y de Cs, les emociona y les conmueve mucho más que el éxodo cotidiano de españoles hacia las antípodas en busca de un trabajo digno y un pan decente.