Apunta la colosal Alicia Rubio en la Asamblea de Madrid. Tratando de evitar la enseñanza obligatoria de género en las escuelas. Basurero intelectual y ético. Sucinto florilegio de su corpus doctrinal. Desde los 50 hasta los 80 del pasado siglo.

 

Valerie Jean Solanas, en el venerado manifiesto SCUM, afirma que, esencialmente, los hombres son sanguijuelas y carroña. Entresaquemos una frase de su delirio: "Ser macho es ser deficiente, es un muerto viviente. Cuando el control genético sea pronto posible lo que produciremos serán seres completos [mujeres]. Los hombres que queden podrán ir al centro suicida del vecindario para morir allí, en las cámaras de gas”. O Kate Millet, etérea valedora de la sistemática destrucción de la familia y el mantenimiento de relaciones sexuales entre niños y adultos.

La más zumbada de todas

Shulamith Firestone, un horror. Su libro, La dialéctica del sexo. Quebranto de la patria potestad paterna en beneficio del Monstruo estatal y abolición del concepto de infancia. Dice Firestone, que después de “unas pocas generaciones”, se logrará que “las relaciones entre personas de edades muy dispares se conviertan en algo común”, de forma que “el concepto de infancia sea abolido y los niños tengan plenos derechos legales, sexuales y económicos”. Va más allá. Firestone escribe: “Si el niño puede elegir relacionarse sexualmente con los adultos, incluso si él escoge su propia madre genética, no habría razones a priori para que ella rechace los avances sexuales, debido a que el tabú del incesto habría perdido su función (…) Las relaciones con niños incluirían tanto sexo genital como el niño sea capaz de recibir (...) El tabú de las relaciones adulto/niño y homosexuales desaparecerían. La Perínclita hasta posee ciertos reparos, oigan. Lean, por favor. "De modo que si un hombre adulto desea tener relaciones sexuales con una niña o niño de cuatro años por ejemplo, sólo debe lograr su adhesión y comprobar que las dimensiones de su vagina o ano sean penetrables.". Joder con la chavala.

Todo coito es violación

La yanqui Andrea Dworkin, además de afirmar que todo coito heterosexual es una violación y que el matrimonio es una licencia legal para perpetrarla, aseveró en su día que desearía "ver a un hombre golpeado como una masa sanguinolenta y con un tacón alto empujando en su boca, una manzana como en la boca de un cerdo”, algo del estilo de la autora Sally Miller Gearhart que sugirió que "la proporción de hombres debe ser reducida, y mantenida al diez por ciento de la raza humana".

Prosigamos con el ramillete propuesto por la admirable Alicia Rubio. Sheila Jeffreys, el coito heterosexual, raíz del sistema heteropatriarcal. Monique Wittig, el lesbianismo, forma de lucha contra el heteropatriarcado. Judy Butler, fin de los tabúes, promoción de toda sexualidad salvo la hetero y negación de la bipolaridad sexual. O Simone de Beauvoir, Papisa de la Función. Cuatro puntos nucleares propuestos por la compi yogui de Sartre. Uno. Abolir la función reproductiva de la mujer auxiliada por execrable tecnociencia y el aborto. Dos. Alcanzar la total independencia económica de mujeres y niños reemplazando capitalismo por socialismo. Tres. Incluir a las mujeres y niños en todos los aspectos de la sociedad destruyendo las distinciones culturales hombre/mujer adulto/niño. Cuatro. Obtener la libertad de todas las mujeres y niños para hacer lo que sea procurando satisfacer cualquier anhelo erótico.

Lesboterrorismo, pornofeminismo, y más allá

Te echo un cable, Alicia. Agrego. Jilly Cooper, reina de la notoria bonkbuster, (mala) literatura henchida de sexualidad, afirmó que "el hombre es un animal doméstico que, debe ser tratado con firmeza, y puede ser entrenado para hacer la mayoría de las cosas”. Julie Bindel recomienda encerrar a los hombres en campos de concentración/exterminio. Espera que el feminismo termine con la heterosexualidad. Jenny Mc Dermott afirma que hay que matar a todos los varones y niños varones. O, barramos para casa, nuestra compatriota Lidia Falcón afirma en su libro Discurso sobre el poder feminista (pag. 41) que el objetivo es alcanzar la dictadura de la mujer. En una entrevista reciente sugería, defendiendo su Frente Feminista, que habría que castrar a los maltratadores. ¿Castración física o química? Lo ignoro. Quien da más.

¿Qué se proponen, en definitiva?

El fin expreso de este minucioso programa es la destrucción de la familia, dado que, para toda esta patulea, es “la fuente de la represión psicológica, económica y política” de la mujer. De Freud, saben la importancia que tiene para la cultura la represión del erotismo que el niño siente hacia su madre. Y de Claude Lévi-Strauss, conocen la importancia que en la cultura de toda sociedad humana juega la taxativa prohibición del incesto. Su programa biopolítico, muy sencillo de entender. La transgresión de cualquier tabú. Polisexualidad, pederastia, incesto, destrucción de la familia y, en resumen, la definitiva abolición de la naturaleza humana. Deconstrucción, mejor expresado, siguiendo el hilo de sus maestros Foucault y Derrida. Nada más. Muy sencillo de entender. Hasta ahora, masiva difusión en parlamentos y medios de comunicación. Ahora, semejante metástasis, en las (j)aulas. En fin.