La mansedumbre togada y la docilidad bien remunerada del Tribunal Supremo le han ofrendado a su amo y domador, el Poder político, la sentencia que éste reclamaba para que los líderes del hispanicidio catalán estén en la cárcel un poquito, un ratito y con status de clientes de balneario. La sentencia es la mutación judicial de su precedente político, que fue la aplicación efímera de puro breve, y sin anestesia porque no había dolor que adormecer, del Artículo 155. Si éste fue un pellizco de monja, la sentencia del Tribunal Supremo es una paternal colleja en el cogote de los traidores que aún pretenden, y se ufanan de ello, mutilar a España amputándole Cataluña.

Como toda delicadeza con el delincuente se torna siempre en brutal injusticia “legal” para la víctima, la sentencia del Tribunal Supremo sólo lo es, en su primordial sentido punitivo, para España. Sólo España ha sido severamente castigada por su Tribunal Supremo, pues ha sido condenada a un nuevo intento de amputación territorial que, a mayor humillación, ha sido reafirmado por los “condenados” sin que la proclamación pública de su voluntad criminal les haya supuesto ni un grado más de severidad en sus “condenas”. Es como si el violador y el asesino común, al hacer uso de la palabra ante el tribunal en la última sesión del juicio le anunciasen a los jueces que, sea cual fuere la sentencia condenatoria, volverán a violar, volverán a asesinar. Exactamente eso es que lo que han hecho, lo que continúan haciendo, los criminales hispanicidas catalanes ante el silencio, que no la sordera, de los magistrados del Tribunal Supremo cuya sentencia, además, nos moteja implícitamente de alucinados a todos los españoles pues nos asegura que la violenta rebelión contra la Patria que contemplamos en directo en todas las televisiones de España no fue tal. La sentencia del Supremo condena a España a un nuevo intento de amputación territorial y nos tilda de gilipollas a todos los que vimos lo que vimos, por haber visto lo que vimos ¿Esperabais otra cosa del Tribunal Supremo? Yo, no.