Se escucha, o por lo menos, se especula por ahí que nuestra bandera puede ser cambiada a la tricolor republicana como ofrecimiento del Sr. Presidente del Gobierno de la Nación al Sr. D. Pablo Iglesias para la formación de un gobierno súper progre.

No sabemos a ciencia cierta si esto es verdad, pero si lo fuera… Madre mía. No conocemos a dónde podemos llegar con esta gente en el poder. Las pruebas sobre sus cocos no harían más que refutar lo que ya la mayoría sabemos: el desquiciamiento de los mismos sobrepasa el límite de lo insospechado.

Además de que Pedrito se baja los pantalones para que Iglesias se la líe, se gana la desavenencia de gran parte de los votos comprados que los sustentan en el poder. Pero bueno, parece que a los españoles nos importa poco este tipo de cosas mientras no nos toquen los sueldos y las ayudas. Vamos, que nos resbala totalmente. Somos unos sencillos, sin criterio común, acomplejados por el qué dirán y sin lógica en la determinación de nuestras acciones de acuerdo a lo que hacen con nosotros los susodichos políticos, colocados por nuestra culpa ahí.

Pero bueno, parece que es la democracia que queremos, la que hemos permitido, ésta en la hay que pensar como ellos (pura democracia, dícese). Permitimos que nos reabran nuestras heridas como pueblo tras una contienda civil que nos hizo pelearnos como hermanos y que tras el cierre de las mismas de forma sutil, han sido reabiertas por los modernos que van de eso, de súper adelantados a su tiempo, y que no hacen más que no respetar a la mayoría y propugnar sus ideas dictatoriales sobre el pueblo español, lastrado por una crisis provocada por la dilapidación de lo ganado con esfuerzo y sudor del pueblo más humilde; pueblo que ha de levantar a la nación y que ha de hundir a la clase política en las catacumbas de la pirámide social española.