La sin igual Secretaria de Igualdad del PSOE y vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, con el desparpajo, el gracejo y la cara de buenos amigos que pone cuando algo la incomoda, hizo el domingo unas declaraciones en las que llevaba razón en una parte, otra la ocultó, y faltó a la verdad en una tercera. Como siempre y para no perder la costumbre.

Aseguró que el feminismo se gestó en el seno del socialismo español a lo largo de sus años de historia y que, por tanto, el feminismo no se puede considerar de todas las mujeres, sólo de las social-progresistas. De hecho, le dijo a una periodista: “¿El feminismo es de todas…? No bonita, nos lo hemos currado en la genealogía del pensamiento progresista, del pensamiento socialista”. ¡Olé tus peines, Carmen!

Vamos a ver primero la parte en la que no dice la verdad. El 1 de octubre de 1931 se aprobó en las Cortes Española, por primera vez, el voto femenino, para que las mujeres pudieran votar en igualdad de condiciones que los hombres. Ganó el “Sí” por 161 votos frente a 121. ¿Saben quién votó en contra? Yo se lo digo. Fundamentalmente los partidos de izquierda, porque desconfiaban de la influencia general que en las mujeres pudieran tener "la sacristía y el confesionario". Sí. Eso dijeron los socialistas para votar en contra. Además, dos de las tres diputadas que había en el Congreso en 1931, ambas de tendencia socialista, votaron en contra: Margarita Nelken, , que había ingresado en el PSOE poco antes, y Victoria Kent, diputada del Partido Radical Socialista, a quien han dedicado las feministas centros de la mujer. Yo creo que, con esos datos, no se puede mantener que el feminismo se formó en el seno del socialismo, ¿verdad, Carmen, bonita?

El feminismo, en sus inicios, buscaba la igualdad de trato en las leyes del hombre y la mujer, no estaba planteado como una “lucha de clases” entre el machismo y el feminismo, que es como se trata hoy en día. Eso lo oculta nuestra simpática Carmen. El feminismo tiene su germen en los departamentos de sociología de las universidades americanas en los años 60. No nació en las en las sociedades en las que se había implantado un sistema socialista, como en Rusia, China, Cuba, Vietnam, o Corea del Norte. ¡Qué va! Ni estaba allí el feminismo, ni se lo esperaba.

Sien embargo, lleva razón la Sra. Vicepresidente del Gobierno cuando dice que se lo han “currado en la genealogía del pensamiento progresista, del pensamiento socialista”. Al César lo que es del César. ¡Se lo han currado, pero bien! No los socialistas españoles, qué más quisieran. Ha sido a nivel internacional, a partir de 1960. En las universidades europeas del bloque capitalista adquirió popularidad el Marxismo Cultural, la rama del marxismo basado en que los factores decisivos de la opresión son culturales y no económicos. Señalaron como factores opresivos la familia, la religión, la sexualidad, la raza, el nacionalismo e incluso el arte, temas que el progresismo y la corrección política, su principal instrumento de manipulación, han manipulado en beneficio propio habiéndose adueñado de ellos. ¡No son listos ni ná estos pájaros!

Han intoxicado a la sociedad haciendo que el feminismo inicial, que buscaba la igualdad, quede relegado por el marxismo feminismo, que persigue la liberación. Porque ahí está el curre que se han pegado, la transformación de uno en otro. Igual que hicieron con las relaciones económicas, inocularon odio para establecer que el Hombre (el capitalista), explota a la Mujer (el proletario), para obtener de su útero (medio de producción) una descendencia (plusvalía o beneficio). Para el triunfo de la revolución marxista feminista es necesario que la mujer se libere obteniendo el control de la reproducción, de la misma forma que el proletariado debía aspirar a tomar el control de los medios de producción. Y de ahí el “nosotras parimos, nosotras decidimos”.

Así que, no hagan caso a Carmen Calvo. Sí que hay distintas clases de feminismo. Y el marxismo feminismo es, de lo malo, lo peor.