"Católicos en modo VOX... y gilipollas en modo Cadarso" es como titula Francisco José Fernández de la Cigoña una de las entradas veraniegas de su bitácora (04/08/2019), que aún sigue siendo de muy altos vuelos, a la sazón bautizada como La Cigüeña de la Torre. (Escribo "de muy altos vuelos" porque puede que aún siga siendo la bitácora de información religiosa más visitada de cuantas se escriben en español para todo el espacio de Internet; mas si ya no es la primera, puesto que ocupó durante una buena partida de años, al menos debe seguir estando entre las primeras.)

 

Fernández de la Cigoña, Pacopepe para los amigos, sigue siendo un hombre sin pelos en la lengua. Y una vez más demuestra esa condición suya, en esta ocasión al referirse como se refiere, ya desde el mismísimo título de su entrada, a un señor que escribe en el portal de Internet Atrio, que es portal de los ultraprogres, progres eclesiales, católicos secularistas, católicos vergonzantes, antipapa (salvo que el papa sea Francisco, o solo por momentos, no durante todos sus respectivos pontificados, Juan XXIII o Pablo VI), también llamados progresaurios. Yo, que fui forista en Atrio al menos durante media docena de años, tal vez más, en un tiempo en el que simpatizaba decididamente con las causas de la izquierda aunque tratando de ser tan ortodoxamente fiel al Magisterio, la Tradición y la Sagrada Escritura como trato de serlo en la actualidad, en que he mudado mis simpatías ideológicas y políticas hacia lo patriota e identitario, recibí en esa bitácora palos hasta en el carné de identidad. Palos hasta decir basta. Palos hasta en el sobaco como si yo fuese un infeliz masoca. 

 

Palos por tratar de ser fiel a la Sagrada Escritura, a la Tradición y al Magisterio en una bitácora en la que quienes acostumbran a asomarse no pueden ocultar que son eso ya dicho: ultraprogres, secularistas, feministas supremacistas, chavistas más o menos recauchutados, adalides de la ideología de género, comentaristas y epígonos de la teología de la liberación, aplaudidores de Podemos, detractores de todo lo que les suene a "derecha católica, neofranquismo, fascismo, extrema derecha", aunque para ello se vean obligados a blanquear la triste memoria de personajes como Fidel Castro, Che Guevara... Vamos, el típico mantra progre: por seguir afirmando las mentiras, injurias y tergiversaciones de que "Francisco Franco fue un cerdo criminal, fascista, golpista asesino y genocida", cabe blanquear lo imblanqueable aunque proceda de la izquierda más totalitaria, genocida y atea.

 

Entonces yo, animado por el artículo de Pacopepe, escribí mi propia versión de los hechos, que a continuación ofrezco al lector interesado, con los inevitables retoques, afeites y acomodos que cabe suponer. Es la que sigue:

 

Puede que Honorio Cadarso sea un cura secularizado, que es marca de la casa en Atrio, empezando por su incombustible director, Antonio Duato, que debe andar por la misma edad que este Cadarso. Duato es un ultraprogre de libro por más que fue, en efecto, durante al menos tres décadas, cura. Al frente de Atrio y de Iglesia Viva (dos de las plataformas de referencia y de resistencia de la progresía dizque católica), Duato es un católico tocapelotas que votara 100 veces seguidas por PSOE, Podemos, Equo, Compromís (Antonio Duato es valenciano) y demás familia izquierdista, y jamás de los jamases votara por partido alguno español de la llamada derecha católica identitaria. Mosca cojonera, un dizque católico al que sigue sin temblarle el pulso a la hora de poner a parir los pontificados «restauracionistas» de Juan Pablo II y de Benedicto XVI al tiempo que aplaude a Jorge Bergoglio, devenido en papa Francisco (para apologetas católicos tan doctos como el argentino Dr. Antonio Caponnetto, el pontificado de su paisano Bergoglio está siendo un cúmulo de herejías, blasfemias, desatinos e impiedades, ¡y cada vez más autores incluso del clero piensan lo mismo!). Y asimismo sigue sin temblarle el pulso a la hora de llamar «facha, fascista, neofranquista o hasta neonazi» a un caballero católico, incomparable patriota, orador genial, padre, abuelo y bisabuelo ejemplar como Blas Piñar, al tiempo que presta su medio, Atrio, para que podemitas, sociatas, chavistas, separatistas (vascos, catalanes, gallegos o incluso conquenses y vallizoletanos, entre otros que también cupieran o cupiesen), guevaristas, adalides de la ideología de género, feministas supremacistas, neomarxistas, abortistas y resto de «amigachos» de la Iglesia exhiban y vendan su averiado producto ideológico.

 

Por esto, siendo así como son (durante un tiempo traté a un fulano de estos, quien a sí mismo se tiene por eximio teólogo y por insobornable hombre solidario al tiempo que de mí considera que "es que tú no sabes teología", como me espetó en varias ocasiones con total soberbia y desprecio, restregándome en la cara todos sus títulos, el muy comemierda, que no pasa de ultrarrácano patológico y desagradecido, farsante y trepa eclesial), incombustibles al desaliento en su empeño de seguir dinamitando a la Iglesia, secularizándola y mundanizándola al máximo inimaginable, echan pestes de la extrema derecha, echan pestes de VOX. En verdad, echan pestes de todo lo que suene o huela a católico de verdad, y huela o suene a patriota, identitario, a raíces cristianas de Europa. Globalistas hasta la médula como son, tienen la poca vergüenza (o sea, la ninguna vergüenza) de llamar «fachas, fascistas, neofranquistas y antidemócratas» a los que simpatizan con VOX, y no digamos a los que, críticos con VOX se confiesan falangistas o partidarios de Democracia Nacional o de la Alternativa Española de Rafael López-Diéguez (católico practicante, prestigioso abogado, padre de seis hijos, yerno de Blas Piñar, pero claro, es facha, no vale), al tiempo, ya he dicho, que cierran filas en torno a Podemos ya sea al precio de intentar vender esta marca del Coletas con artículos dados a la luz en ese panfleto para perroflautas que es el diario digital de Ignacio Escolar, ejemplo máximo de manipulación de las noticias.

 

De manera que este muy vetusto Honorio Cadarso (debe dar gracias a Dios de haber alcanzado los 86 años, conquista al alcance de no tantos) reproduce el mismo discurso que suelta por su boquita otro ultraprogre de pro como es el catalán y jesuita Víctor Codina, cuando este se mete con el discurso «restauracionista» de un articulista de  Infovaticana tan brillante y rectamente católico como Carlos Esteban. Esto es: los Honorio Cadarso son los Codinas, Castillos, Tamayos, Atrios, Teólogos y Teólogas de la Juan XXIII, González Faus, Cristianismos y Justicias, Iglesias Vivas, Éxodos, Alandares, Duatos, Juanes Masiás, Comunidades Cristianas Populares, Evaristos Villares, Forcanos y Redes Cristianas de turno: termitas demoledoras de la Iglesia, el antimagisterio, el otro Magisterio posible y extraoficial.

 

Ya para terminar: si algo habría que achacar a VOX es justamente el que no sea (o puede que no lo sea, el debate está abierto sobre este particular) lo suficientemente identitario, patriota y militante contracorriente de la movida globalista y laicista imperante al servicio de los dictados del Nuevo Orden Mundial, que es la corriente en la que se mueven todos estos progresaurios, cuya media de edad debe rondar los 85 años lo menos, ¡vamos, la juventud primaveral de la Iglesia!

Y sí, distinguidos progresistas (disculpas si en algo los he ofendido con este escrito, por más que ustedes a mí sí que me injuriaron, despreciaron, vapulearon, ridiculizaron en su momento, si bien no guardo encono ni rencor por ello): ustedes no son verdadera vanguardia del cambio, no son en verdad revolucionarios, no son la verdadera disidencia que necesita este mundo. Esto es: lo disidente hoy sería formar una familia católica como Dios manda, alumbrándola con 4 o 5 hijos, pongamos, de manera que empeñarse en la defensa del feminismo supremacista y la ideología de género y las movidas LGTBIQ y la zapateril Ley de Memoria Histórica, como hacen ustedes, no es en verdad disidencia o disidencia de la buena; esa lucha de la progresía no es sino un nadar a favor de la corriente de esta sociedad desnortada, desfondada, desmoralizada, relativista, paganizada, secularizada, descristianizada y por ende constantemente amenazada por las imposiciones del muy masónico y sionista Nuevo Orden Mundial.


Luis Henríquez Lorenzo: profesor de Humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.