Me llenó de alegría ver en esta web la noticia del lunes, en la que se anunciaba que España se llenaba de Misas por Franco. Y efectivamente ayer 20 N, en las principales ciudades de España y en innumerables pueblos de nuestra bella geografía, se celebraron muchas Santas Misas por el alma de nuestro querido Caudillo. A esto hay que añadir la de multitud de fieles que nos hemos acordado de rezar por Franco en la Misa y por supuesto por José Antonio, otro gran español del que conmemoramos su muerte.

 

Se que hay muchos patriotas que no son muy creyentes o tienen una fe muy superficial, que podrán pensar que esto es lo de menos o algo anécdotico. Pues NO, craso error. ¿Qué hubiese querido el Caudillo que hiciésemos por él tras su muerte? No tengo la menor duda de que, como buen católico que era, hubiese pedido Misas por su alma. Pues no hay mejor manera de honrar a nuestro héroe que cumplir su voluntad.

 

Nuestra catolicidad es la mejor manera de ser fiel a España, a Franco y a los grandes ideales católicos que defendió su Régimen. España nunca fue más Una, más Grande y más Libre que cuando fue católica, desde que se apareció la Virgen a Santiago apóstol, pasando por Recaredo, por los Reyes Católicos, por la gloriosa Cruzada Nacional...hasta nuestros días, a pesar de los múltiples enemigos de la fe y de España.

 

La Santa Misa tiene un valor infinito, da gloria a Dios y hace mucho bien a las almas, es lo que más espanta a los demonios y a sus hijos. No olvidemos que esto en el fondo es una batalla espiritual entre la España de orden y su esencia católica y la antiespaña libertina. El anticlericalismo es un rasgo muy bien definido entre los que odian a Franco, los que han profanado sus restos y los que quieren dinamitar la cruz. Es bueno no perder nunca la perspectiva de las razones más profundas por las que luchamos.

 

Mingorrubio se ha convertido por derecho propio en un nuevo lugar de peregrinación patrio que se suma al Valle. La capilla donde reposan los restos del Caudillo ha quedado de flores esmaltada y revestida de hermosura, flores traídas desde el corazón, por muchos españoles que 44 años después seguimos agradecidos a Franco.

 

Hoy más que nunca tenemos que estar unidos porque vienen a por nosotros. Nos quieren eliminar del mapa, pero resistiremos firmes en la fe, pues no podrán quitarnos a nuestro héroe del corazón, ni los principios que defendió.

 

Por más de un millón de veces que ladren esos blasfemos... ¡España siempre católica será! ¡Viva Cristo Rey, viva España y viva Franco!