El recuento provisional, el domingo pasado. El definitivo, el pasado miércoles. La estafa se perpetúa. Los simpatizantes de la Plataforma Elecciones Transparentes comprueban lo sabido: no se suman los resultados señalados en las actas y las juntas provinciales se limitan a efectuar una curiosa verificación con los (discutibles) resultados ofrecidos por el putiferio militaresco de Indra.

Tocando los huevos en su cortijo

Todo han sido dificultades para realizar un acto esencial. Demostrar verazmente los resultados. Bloqueos. Expulsiones como en Sevilla. Excepto en Madrid, ciclópea desconfianza ante los activistas de Elecciones Transparentes que se han aproximado a observar el recuento definitivo y veraz de las votaciones del pasado domingo. Por el momento (y dado que hay acciones jurídicas en curso), lo que se puede contar es, grosso modo, que se viola flagrante y sistemáticamente la Ley Electoral que ellos aprobaron en el Parlamento. En su Parlamento. Su ley, no mi ley.

Tampoco se procede al recuento y sumatoria de los resultados provenientes de las actas. Lo dicho antes: en cada una de las juntas electorales provinciales se limitan a comparar los resultados eventuales proporcionados por Indra (y el subcomité de resultados provisionales, manoseado por el Marlaska) con lo que aparece en las actas, pero jamás se van sumando los resultados para evidenciar que éstos se han ido procesando y son idénticos a los que han ido apareciendo en las actas.

A vacilar a vuestra santísima madre

Como ejemplo, aclaremos otro dato crucial. En las siguientes provincias no se ha realizado el recuento manual. Sevilla (se ha tomado constancia con un notario). Cuenca. Cádiz. Almería. Toledo. Guadalajara. Gerona. Granada. De ellas, por lo menos, luminosa certidumbre.

Lo dicho, otra vez. Que se vayan a vacilar a su santísima madre. En fin.