Pedro Sánchez habla de diálogo con Cataluña, que es un eufemismo para decir concesiones. No hay que contrariar a los golpistas porque si no, se enfadan y nos retiran el apoyo. La supervivencia de Sánchez es la Moncloa es lo más importante.

Para no escandalizar mucho a sus viejos votantes aclaran que todo esto se hace dentro de la ley y si se desmadran puede suspenderse, pero es otra claudicación más. Nunca el secesionismo catalán ha tenido enfrente un gobierno de España tan débil como el de Sánchez.

Queda muy atrás el fantasma del 155, que según ellos es algo reaccionario que solo busca la derecha y la ultraderecha, creando división. Ahora vía libre, como el niño consentido que hace lo que quiere porque sabe que su padre no le va a castigar.

El ejecutivo de Sánchez ha dado el visto bueno a la apertura de delegaciones catalanas en Argentina, México y Túnez ya que no tiene "ninguna objeción" al nuevo texto de los decretos de creación presentados por la Generalitad.

Ha recordado, no obstante, que puede volver a pedir judicialmente el cierre de las delegaciones si considera que su actividad "vulnera la legalidad o son contrarias a los intereses de España", han informado fuentes de Asuntos Exteriores.

Los decretos que han sido aprobados con Margarita Robles como responsable del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en funciones -antes del nombramiento de Arancha González Laya como titular del mismo- habían sido impugnados el pasado julio por el equipo liderado por el entonces ministro, Josep Borrell.