En uno de sus conocidos y bien documentados trabajos de investigación, Carlos Cuesta firmaba ayer domingo en OKDIARIO un interesante artículo sobre un tema tan delicado que, en cualquier país civilizado del llamado Primer Mundo, hubiera bastado para defenestrar al Gobierno y a sus paniaguados en el Ministerio de Defensa. Nos referimos al hecho, sufrido y comprobado, de que en las semanas previas a las pasadas elecciones generales y, sobre todo, durante la llamada "jornada de reflexión electoral", el partido VOX fue saboteado por un sistemático ciberataque que paralizó e inutilizó su capacidad de servicio y respuesta a los que esos días quisieron ponerse en contacto con el partido. Y, en esta triste época en la que todos hurgan en las Redes Sociales para fastidiar al prójimo, un ciberataque no sería nada del otro mundo si no fuera porque éste - a juzgar por la evidencia obtenida y denunciada a las autoridades de Justicia y a la Guardia Civil - estuvo planificada y ejecutada desde las sedes del PSOE y del Ministerio de Defensa. No olvidemos tampoco que el CNI - que no aparece en la denuncia - está nutrido por militares, depende de Defensa y responde (en estos tristes momentos) ante todo lo alto del PSOE. Un monumental escándalo que debiera ser tratado con guante blanco pero con la determinación y honesto proceder - de jure y de facto - de quienes intentan convencernos de que España es un Estado de Derecho. Ya veremos si es así...

 

Por el momento, la denuncia presentada señala que los resultados obtenidos proceden del análisis forense que la entidad "Funcionalia / Servicios Tecnológicos" realizó con fecha 6 de mayo del 2019 "en relación con los ataques desde redes sociales sufridos por el Partido Político VOX hasta el pasado 27 de Abril de 2019", lo que por las fechas que baraja y su duración ya indica la perseverancia y empecinamiento de dichos ataques y - dicho en román paladino - su premeditación, alevosía y mala leche. Entre las conclusiones de la empresa tecnológica se señala que la intención del ciberataque fue la de tumbar los servicios de VOX en plena campaña electoral y en la jornada de reflexión, "una acción que no tenía otro fin que causar daño político".

 

Para el análisis forense se ha partido del uso por los autores del ciberataque de sus correspondientes IPs, es decir del rastro informático que permite identificar el origen de cada transmisión a través del número de registro (IP) asignado a servidores y transmisores (generalmente ordenadores). Los atacantes habrían utilizado la información detallada en el sistema CDN (Red de Distribución de Contenidos) para ejecutar un asalto informático continuado y dirigido a la página web de . Volcando millones y millones de falsas consultas sobre dicha página en una fracción de tiempo, los autores del ataque habrían colapsado, y con ello inutilizado, dicha página sin remisión. Pero el hallazgo más importante - al menos desde el punto de vista político - ha sido la identificación de las direcciones IP utilizadas.  

 

En el informe forense aparecen dos IPs pertenecientes al PSOE y al Ministerio de Defensa. Las IPs en cuestión son la "193.33.3.234", perteneciente al Ministerio de Defensa, y la "213.192.236.126" que ha sido identificada como perteneciente al "Partido Socialista Obrero Español". La noticia podría acabar aquí a la espera de ver cómo respiran socialistas y militares, pero no podemos dejar de acusar a ambas entidades atacantes como "chapuceras" e indignas de la autoridad que detentan. En efecto, en el mercado libre existen centenares de sistemas VPN - para colmo gratuitos - que, creando un canal especial, una especie de "tubo" o "túnel" privado, enmascaran el IP desde donde se transmite un determinado texto y lo domicilian en uno de los millares de servidores-fantasma que existen en todo el mundo - entre ellos los afincados en España. Un cibernauta avezado - y esos del PSOE y Defensa han debido ser muy muy burros - podría emitir desde Madrid y el atacado (con o sin examen forense) creería que la cosa le llega desde Brasil, Azerbayan o Tumbuctú, por citar unos ejemplos. Item más, algunos sistemas hacen rebotar el mensaje de uno a otro servidor, de modo que cuando llega a destino ha estado saltando, en fracciones de segundo, por docenas de servidores dando la vuelta al mundo tres o cuatro veces. Otra alternativa es la de "navegar con TOR", un sistema - igualmente gratuito - que descompone los mensajes de micropedazos que son transmitidos simultáneamente pero por separado, y sólo quien posea la contraseña adecuada podrá recomponerlos e identificar su procedencia. Todos los sistemas VPN y TOR actúan hoy día cifrando los textos con cifra militar, generalmente del tipo AES con claves de 256 bits, que utiliza la NSA norteamericana para asegurar información clasificada como "Top Secret". Descifrar esa encriptación tomaría sistemas que aún no existen y más tiempo que el que le resta de vida al Universo. Por qué los cretinos que desde el PSOE y Defensa atacaron a VOX, lo hicieron sin preocuparse de ocultar sus IPs en uno de esos VPN encriptados, es algo que ya indica su bajo nivel profesional y/o su total confianza en que la Justicia española nunca les pondrá la mano encima.   

 

Lo que a guisa de conclusión sí está claro es que los autores del ataque contra VOX son más brutos que un cerrojo, verdaderos patanes de la inteligencia informática y que, amén de cubrir tanto al PSOE como a Defensa con una indeleble capa de ñorda, es de esperar que lo paguen en los Tribunales si la demanda de VOX prospera - que esa es otra. Es para nosotros un placer cerrar este artículo enviando a esos sénecas a una academia para imbéciles y desear que pronto puedan dedicarse a hacer puñetas informáticas en un calabozo - o tendremos que pensar que España no es ese Estado de Derecho que pretenden hacernos creer. Pobre España, en manos de quien está...