José Antonio Ortega González lleva 37 años trabajando en seguridad pública y privada, actualmente trabajando para la Administración. Siendo muy joven, en la Transición, simpatizó con algún partido, pero pronto cayó en el desencanto, sensación que compartió con amigos y familiares desde los últimos años del Gobierno de Suárez. No le ilusionó la llegada del PSOE al Gobierno, y según pasaron los años perdió todo el interés por la política, centrando toda la atención en su trabajo.

Hasta hace muy poco, cuando vio cómo Vox conseguía poner en el candelero temas sobre los que hablaban en privado y no se atrevían a decir en público, temerosos de la dictadura de lo políticamente correcto. Eso fue lo que le animó a afiliarse y, luego a presentarse de candidato.

¿Con qué expectativas se presentan a las elecciones?

Es difícil saberlo. El equipo de Vox aquí es pequeño, con muy pocos medios y ninguna experiencia en campañas electorales. Solo tenemos un dato: el 16,43% del electorado nos dio su confianza. Sin apenas campaña, sin carteles… Funcionó el boca a oído. También contamos con el veto institucional que solo nos ha concedido un espacio electoral y una sola mesa electoral para toda la campaña.

No sabemos si durante la campaña conseguiremos trasladar a nuestros vecinos la importancia de estos resultados, porque las expectativas eran irracionalmente altas. Aún así, debemos ser conscientes de que Vox es la cuarta fuerza política del municipio, a 18 votos del PP y por encima de Ciudadanos. Nos puede hacer mucho daño el “voto útil”, pero por desconocimiento, porque siguiendo su lógica el voto de Ciudadanos debería repartirse entre nosotros y el PP para evitar el gobierno de la izquierda.

¿Cuáles son los principales pilares que proponen para el municipio?

Muy resumido, nuestro programa se basa en las directrices generales del partido, que compartimos ampliamente:

Transparencia: Toda la acción municipal debe ser publicada en la web y actualizada continuamente. Los vecinos queremos saber en qué se gasta cada céntimo del presupuesto.

Austeridad: Los presupuestos deben ajustarse a los ingresos. Ningún ejercicio debe cerrarse con deudas. Y sobre todo, no gastar ni un céntimo en proyectos ideológicos que solo benefician a unos cuantos vividores.

Seguridad: Esto me toca de cerca por mi profesión. Algunos padres me comentan que las fiestas locales en toda la provincia se están convirtiendo en focos de peleas, en algunos casos con resultado de muerte. Soy padre de dos hijas y comparto su preocupación.

La clave está en que los delincuentes sepan que el municipio está bien protegido por nuestra Guardia Civil, y que cualquier delito que pudiera cometerse tendrá una rápida respuesta. Al principio no será fácil, pero los esfuerzos iniciales y la constancia darán su fruto.

Defensa de nuestro estilo de vida: Me encantan los animales. Tengo varios perros, y les dedico todo el tiempo que puedo y disfrutan conmigo de largos paseos por el campo. Pero de ahí a la locura de los grupos animalistas, en algunos casos auténticas sectas, hay mucha distancia. Solo puedo sentir indignación cuando unos cuantos urbanitas vienen a pasar el fin de semana y se permiten criticar con soberbia aspectos de la vida en el campo que desconocen.

Llevamos en nuestro ADN el instinto cazador, y creo que si esos urbanitas ejercieran esta actividad tan sana como emocionante posiblemente tendrían menos problemas con sus parejas, familiares, compañeros de trabajo…Suelen reprimir esos caracteres heredados de sus ancestros en vez de orientarlos con actividad deportiva o cinegética al aire libre y por eso se crean conflictos en los más profundo de su ser, que solo un buen psicólogo o psiquiatra puede tratar.

Identidad: He pasado algunos meses en otros países, y tengo que decir que mi experiencia es totalmente contraria a la famosa frase: “el patriotismo se cura viajando”. Algunos dicen “nacionalismo”, pero en realidad no discriminan entre los dos conceptos.

Lejos de tu hogar es cuando más lo valoras y, de la misma manera, cuando estás lejos de la patria te das cuenta de que las tradiciones, tu forma de vida y de entender el mundo que compartes con millones de compatriotas es algo tan real que casi podrías tocarlo. Hay tradiciones que personalmente me gustan más, otras menos, o nada como el mundo del toro, que respeto absolutamente, pero del que no disfruto. En todos los casos se trata de pequeñas piezas de un puzzle que se ha ido creando durante siglos de historia, piezas en las que se reflejan las penas y alegrías de nuestros antepasados y no tenemos derecho a erradicarlas.

¿Cuáles son las principales carencias de la zona y cómo se pueden solucionar?

Aquí disfrutamos de una calidad de vida envidiable… pero existen algunas carencias que suponen auténticos problemas para la zona. Hemos recibido durante mucho tiempo la promesa de crear un Hospital Comarcal, servicio imprescindible para reducir la brecha existente en estos servicios entre los grandes centros urbanos y las zonas rurales. Para evitar el éxodo a las grandes ciudades no hace falta repoblar nuestras tierras con extranjeros; es suficiente con que podamos acceder a algunos servicios públicos básicos, como es la sanidad.

La urbanización de muchos pueblos de la sierra ha sido catastrófica. Es imprescindible sanear el casco urbanopara devolverle su fisonomía serrana y la capacidad de regeneración que tenía hace solo unas décadas. Con este objetivo elaboraremos un Plan General de Ordenación Urbana, con la imprescindible participación de los vecinos.

Tampoco podemos evitar el abandono de las poblaciones rurales si carecen de medios de transporte que los enlacen adecuadamente con otros centros urbanos importantes. Afortunadamente, el municipio se apoya en la N-I, pero la intensidad de tráfico a determinadas horas según nos acercamos a Madrid es peligrosa y desesperante, con atascos diarios de muchos kilómetros. La estación de tren más cercana está en Tres Cantos, a 38 kilómetros. La Sierra Norte de Madrid precisa de una línea ferroviaria paralela a esa vía.

¿Por qué es importante tener presencia en el Consistorio?

Hemos dado el primer paso, tomando las por primera vez posiciones en el Congreso de los Diputados. Ahora es fundamental que ocupemos espacios en el Parlamento Europeo, la Comunidad de Madrid y sobre todo en los ayuntamientos. Debemos demostrar que existe otra manera de hacer política, muy distinta a la de los viejos partidos, y los nuevos, que están resultando ser más de lo mismo. Hay que recuperar los valores triturados por el economicismo y el individualismo, como son la familia, el honor, la lealtad, la valentía y el sentido común.

¿Por qué pide el voto para su candidatura?

Porque es la única que puede crear una oposición sin complejos, real, contra el discurso dominante de la izquierda, sus impuestos abusivos sobre las clases medias y la imposición de sus ideologías en colegios y medios de comunicación.

¿Como valora la labor de El Correo de Madrid?

Durante los últimos años no sentía mucha curiosidad por la actualidad política española. Picoteaba noticias por algunos de los grandes medios de comunicación, pero desde el pasado año sigo con interés información que apenas asoma en esos periódicos, y me he convertido en asiduo lector de El Correo de Madrid. Grandes plumas, como la de Eduardo García Serrano, que dispara sus certeros aguijones con una prosa exquisita, junto a análisis de la política nacional desde una perspectiva muy distinta a otros medios y muy estimulante, e información local, cercana, de nuestra sierra. Solo puedo valorarla de excelente, en el exacto sentido del término.

¿Quiere añadir algo?

Solo agradecer a El Correo de Madrid su interés por este pequeño municipio y por algunos de los que trabajamos con el único afán del deber cumplido. Muchas gracias.