Hoy 18 de julio hace 83 años del Alzamiento Nacional, que liderado por Franco desde Canarias, hizo que el general Emilio Mola con sus requetés y miembros de la Comunión Tradicionalista recogiera el guante, convirtiéndose en el Jefe Supremo del Ejercito del Norte, donde muchos de estos jóvenes cantando el “Oriamendi” y luciendo en su pecho la imagen de Cristo Rey, combatieran y lucharan hasta la extenuación, cayendo muchos defendiendo a la España –rota-, gobernada por el Frente Popular, donde formaban, comunistas, socialistas, republicanos, ácratas y la escoria venida de la Europa del Este con las Brigadas Internacionales, los milicianos de Líster, etcétera.

 

Un año más me he despertado hoy día 18 de julio, escuchando en mi fuero interno el cornetín de orden “tocando a rebato“, como hicieron los legionarios, las tropas regulares, cumpliendo las órdenes del Coronel Ríos Capapé, en el norte de África, mientras el general Franco llegado de Canarias, luciendo en su pecho la Medalla Militar Individual, dirigía y contemplaba desde el Monte Hacho, con el tabardo desabrochado, el paso por el estrecho de los pocos buques y pequeños transportes que llevaban a las tropas africanas hacia la península-“.

 

En Sevilla las esperaba el general Gonzalo Queipo de Llano, Jefe supremo del Cuerpo de Carabineros, que con el micrófono de Radio Sevilla y con un camión camuflado ocupó la capital hispalense en pocas horas, jugando al engaño más sofisticado. Como “africanista“, Queipo conocía perfectamente esta forma de “guerrear“.

 

Por el norte, el este y el oeste avanzaban los Cuerpos de Ejércitos mandados por los generales Enrique Varela Iglesias, ostentando en su pecho la Laureada de San Fernando. Varela se convirtió en el único general español bilaureado, Fidel Dávila-Arrondo y Emilio Mola ya citado, cuyos combatientes cantaban el “cara el sol“ con sus camisas azules desabrochadas y en sus pechos bordados en rojo el yugo y las flechas, o los tercios legionarios cantando “somos los novios de la muerte“, luciendo sus banderas y símbolos.

 

El ejército español liderado por Francisco Franco Bahamonde, “franquito“ como le llamaban las tropas regulares del norte de África y los legionarios, a raíz de la fundación del tercio por el Teniente Coronel José Millán Astray dada su juventud, era un estratega de tal magnitud que un mariscal francés de la época lo comparó con Julio Cesar y Napoleón.

 

En su forma de “guerrear“ utilizaba mucho un sistema de ataque y defensa llamado “cabezas de puente”, el cual usó especialmente en la batalla del Ebro y que durante la II Guerra Mundial utilizaron los alemanes y los aliados, sobre todo en los desembarcos de las Ardenas y Normandía.

    

Franco siempre decía que no era -político sino militar, sin embargo, cuando ganó la guerra aguantó estoicamente el “aislamiento internacional“. Siempre manifestaba – vendrán - y así fue, los embajadores plenipotenciarios fueron retornando y algunos Jefes de Estado también. Así lo hicieron los presidentes norteamericanos, Dwight D. Eisenhower y Richard Nixon. Estos altos dignatarios de USA, fueron los que iniciaron el desbloqueo internacional y todos los países se fueron acercando. Recordar por lo que significo para España, que el único país que no nos aisló fue la Argentina de Juan Domingo Perón.

 

Los americanos siempre consideraron a España como un punto geoestratégico de enorme valor para la defensa de Europa. Su situación al sur del viejo continente en el borde del Mediterráneo, con el cierre en sus manos del Estrecho de Gibraltar, puerta de entrada del sur de Europa y norte de África, lo consideraban eminentemente necesario para su expansión europea. Por eso dotaron a nuestro país de unas bases, en algunos casos navales, como la de Morón de la Frontera y otras, como la de Torrejón de Ardoz, donde los diferentes aviones podían aterrizar y repostar sin ningún problema. Era una base aérea segura, moderna y bien ubicada, en el centro de España, igual ocurría con las bases instaladas en Turquía, puerta de entrada al continente asiático.

 

Francisco Franco no se erigió por su cuenta Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos, como manifiestan estos badulaques oportunistas que desconocen la historia de España, sino que fue nombrado por la Junta de Defensa Nacional residiendo en Burgos, donde los generales más ancianos decidieron el 01 de octubre de 1936, en el Palacio de la Capitanía General, concederle los cargos citados, nombrándolo además Jefe Supremo de las Tropas Nacionales combatientes.

 

El general Emilio Mola era conocido como el “director clandestino del golpe“ en la península. Desde un principio se implicó en el alzamiento, desautorizó al general Batet, que se mantuvo fiel a la república, arrestándolo. Desde Navarra avanzó hacia Zaragoza donde se reunió con otros cuerpos del ejército, dirigiéndose al norte de Madrid. El avance de sus tropas fue demoledor y recuperó para la causa cuantos pueblos encontró a su paso, especialmente en las comarcas de Castilla-León.

 

El general Franco era el Comandante Jefe Militar de la región de Canarias. Residía en Santa Cruz de Tenerife cuando ocurrió la muerte del general Balmes, gobernador de Las Palmas, se desplazó a la misma, con el objeto de asistir a las exequias del militar fallecido, se hospedó en el Hotel Madrid, el cual permanecía sitiado el por populacho que quería “lincharlo“.

 

De madrugada fue sacado subrepticiamente en un coche sin identificación, llevado al pequeño muelle de Las Palmas donde una pequeña embarcación lo llevó hasta el aeródromo de Gando. Allí lo esperaba el avión inglés llamado “Dragón Rapid“ (1) que partió raudo, haciendo escala en Casablanca y desde allí hasta el protectorado español en Marruecos, donde se hizo cargo del mando, y como he citado desde Monte Hacho controló y dirigió el paso del estrecho de las tropas africanistas que iban hacia la península.

 

Me gustaría hacer constar que en el frente de Madrid fallecieron cuatro jóvenes guienses en distintas acciones de guerra, mi tío Antonio Dávila González, mis parientes, Ignacio Mendoza Ossorio y Pedro Jiménez Suarez y Francisco Padrón Álamo, que pertenecían a un destacamento que mandaba el teniente guiense Antonio Mauricio Padrón.

 

Francisco Franco fue un general admirado y estimado por todos, accedió al generalato con solo 32 años, convirtiéndose así en el general más joven del mundo. Jamás se humilló ante ningún jefe de estado o de gobierno. Su testamento político fue “mancillado“ e incumplido, su formación castrense era espartana, en cuantas batallas concurrió, siempre se le veía en primera línea, dirigiendo las operaciones por complicadas que estas fueran. Esta forma de comportarse la adquirió en sus tiempos de africanista, que fue como el crisol donde atemperó su sagacidad y estrategia militar que siempre lo distinguió-.

 

Al finalizar la Guerra Civil, el bilaureado general Varela lo propuso para que por su reconocido valor le fuera concedida la “la Gran Cruz Laureada de San Fernando“, máxima condecoración militar existente en España, que el mismo prendió en su pecho.

 

(1).- Siempre se comentó que quien alquiló el avión Dragón Rapid, había sido el millonario español Juan March

 

Juan Dávila-García