Una de las condenas más inhumanas de la historia de la humanidad, terminó un día como hoy, pero de 1987. 

La Cárcel de Spandau a las afueras de Berlín, fue el centro penitenciario en el que Rudolf Hess permaneció recluido con el número 7 de prisionero y alojado en la celda número 13. Junto a Karl Doenitz, Erich Raeder, Konstantin Von Neurath, Baldur Von Schirach y Albert Speer, disfrutó de llevar una estancia en compañía hasta que los dos últimos fueron liberados el 30 de Septiembre de 1966. Desde entonces se convirtió en el único reo nacionalsocialista con vida en Alemania porque ni las solicitudes de libertad expuestas por su familia, ni siquiera del mismo Canciller Konrad Adenauer, surgieron efecto porque siempre fueron denegadas por las autoridades del Reino Unido y la Unión Soviética, algo que condujo a grupos de extrema derecha y desde la década de 1970 a la moda de los “skin-heads” a convocar constantemente manifestaciones y movilizaciones a las afueras de los muros de la prisión. De hecho y pese a que su salud se deterioraba por momentos, desde 1979 disfrutó de algunos momentos lúcidos que le permitieron volverse en un ávido lector (devoraba dos libros al día) e instruirse en historia, lingüística, ingeniería, geografía, pintura y música. Desgraciadamente, a mediados de la década de 1980, Hess perdió completamente la memoria y se convirtió en un ser sin identidad ni modales éticos, que comía el rancho de la prisión en el suelo y sin utilizar los cubiertos, metiendo la cabeza en el plato como si fuese un animal.

A los 93 años de edad, el 17 de Agosto de 1987, finalmente Rudolf Hess falleció en la celda número 13 de la Cárcel de Spandau. Según la primera autopsia, la causa de la defunción había sido por estrangulamiento tras haberse ahorcado él mismo en su habitación; aunque los segundos forenses, afirmaron que había sido asesinado por asfixia, exactamente igual que el médico que le visitó 40 minutos después de tener lugar el sucedo e incluso la propia familia Hess. Independientemente de lo ocurrido, su extraño vuelo a Escocia en 1941 y las irregularidades a la hora de su muerte en 1987, convirtieron incuestionablemente a Rudolf Hess en uno de los personajes más misteriosos y polémicos del Tercer Reich.