Más de cuarenta años de relación, y sin infidelidades por mi parte, y no por falta de ganas, me obligan a despedirme, pues estoy viendo que el mío es un amor no correspondido, y que la Telefónica no me corresponde en absoluto, y cada día me trata peor.

Por lo visto no les intereso, no les interesamos, los clientes fieles, de toda la vida, que pagamos puntual y religiosamente lo que cada vez quieren cobrarnos, que es más y más…, a cambio de menos.

Al recibir la factura de este mes, he llegado a la conclusión de que ya vale de hacer el tonto, que mi mujer tiene razón –normalmente nuestras señores siempre tienen razón, y lo digo ahora que no nos oye nadie-, y que por mí se pueden ir a hacer puñetas… Es decir, a contratar a Urdangarines, supuesta querida de Emilio Botín, que en paz descanse, viceconsejeros “socialistos” de Aragón como Carlos Esco, etc., en definitiva gente que raya en la delincuencia, pero a los que hay que dar un “acomodo” de altura, que luego ya le sacaremos el dinero a los millones de clientes tontolabas.

En definitiva, una empresa que no cumple sus contratos, que te ofrece una tarifa fija…, hasta que les apetece subirla, que cuándo llamas pasan de ti como de la mierda, sobre todo si es para quejarte de algo, que están constantemente subiendo sus tarifas, pero claro hay que pagar a personajillos como Javier de Paz, ex secretario general de las juventudes socialistas, que el año pasado cobró la friolera de 564.000 euros por su participación en el consejo, etc.

Para Álvarez Pallete, el sucesor de Alierta, el sector atraviesa un “cambio de época”. 

Desde luego que sí. De seguir actuando como actúan, pronto solo tendrán clientes en el tercer mundo, Brasil y otros países emergentes.

Con su pan se lo coman.